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Bulos sobre la gastroenteritis

Categoría: Enfermedades

Escrito el día 20-julio-2019 por Juan Toral

El pasado viernes 19 de Julio me colé en Espejo Público para pasar consulta y hablar sobre las gastroenteritis, una patología que aunque puede darse en cualquier momento del año, le tiene más cariño al verano donde se dan más casos.

Los tiempos de la tele mandan y se quedaron temas pendientes, así que en esta entrada podrás leer curiosidades y falsos mitos que circulan en torno a esto de las cagaleras y los vómitos. Pero si te parece comenzamos por lo básico y es saber qué es y por qué se produce una gastroenteritis.

 

¿QUÉ ES LA GASTROENTERITIS?

Será un proceso agudo en el que ocurre la inflamación de la mucosa del aparato digestivo en general, o el intestino en particular. La causa suele ser infecciosa y entre ellas aparecen como protagonistas parásitos, bacterias pero sobre todo los virus. Hay una gran cantidad de virus diferentes que pueden atacar a nuestras tripas, pero sobre todo, hay que destacar al rotavirus que es el que suele estar detrás de los síntomas en niños.

Hablando de síntomas, lo normal es que durante los días que estemos con la gastroenteritis tengamos dolor abdominal (normalmente en forma de cólicos), nauseas, vómitos, cacas blandas e incluso hasta fiebre o dolor de cabeza.

La forma en la que solemos contagiarnos puede deberse a comer productos en mal estado o mal conservados; sobre todo hay que tener mucho cuidado en verano al comer fuera de casa con salsas y productos que tengan huevo. Pero la vía de entrada más frecuente es la boca al introducir o tocarla con nuestras manos que han podido estar en contacto con productos contaminados pero sobre todo con restos de caca. Y es que al no lavarnos bien las manos y tocar cualquier cosa, alguien tocará sobre lo que nosotros hemos tocado y entraremos en un bucle familiar de varios casos de gastroenteritis en casa.

 

¿CÓMO PREVENIR LAS GASTROENTERITIS?

El frigorífico será un buen aliado para impedir que salsas y alimentos se descompongan debido a las temperaturas del verano y den por ejemplo las temidas salmonelosis. Mucho cuidado si vas a la playa o a pasar un día en la montaña y te llevas la comida en una cesta: evita salsas y productos con huevo.

Pero la mejor forma para prevenir las gastroenteritis será lavarnos muy bien las manos. De esta manera, por simple que parezca, conseguiremos cortar el círculo de contagio. Una buena higiene en la casa y ventilar bien sus habitaciones también puede ayudar.

 

¿POR QUÉ EN VERANO HAY MÁS CASOS DE GASTROENTERITIS?

No solo las bicicletas son para el verano sino que las gastroenteritis le tienen cariño a esta estación. Al haber muchos virus, parásitos y bacterias que pueden atacar a nuestro aparato digestivo, en cualquier momento del año puede aparecer, pero al igual que los catarros son más típicos del frío, las gastroenteritis lo son del calor. Y es que con las altas temperaturas y la humedad, ciertos virus encuentran las condiciones idóneas para sentirse cómodos y dar la lata.

Además en verano y debido al calor, los alimentos ya cocinados pueden sufrir modificaciones al igual que productos que no se mantengan bien refrigerados.

En verano estamos más en la calle, hacemos más vida social, nuestros niños comparten juegos, piscinas, risas, se tocan, se suben unos encima de otros y la probabilidad de entrar en contacto con algunos de estos virus aumenta, así que no será descabellado pensar que en las próximas semanas, alguien en casa vivirá encadenado al WC.

Una vez que sabemos qué son, por qué se producen y cómo prevenirlas, toca desmontar una serie de falsos mitos en torno a la gastroenteritis.

SI APARECE FIEBRE, HAY QUE TOMAR ANTIBIÓTICOS

Primer error, fiebre no es sinónimo de antibiótico, es algo que muchas personas tienen interiorizado y es un error. La fiebre es un síntoma más, como el dolor de barriga o la diarrea, y como tal tiene que tenerse en cuenta. Es cierto que si la fiebre es muy alta y sobre todo, si se mantiene más de 2-3 días, habrá que tenerla en cuenta, pero de entrada, y sí, estás leyendo bien, es bueno tener fiebre ya que es un mecanismo de defensa que tiene nuestro cuerpo para cortar la infección. Y es que cuando nuestro cerebro detecta que hemos entrado en contacto con algún virus o bacteria, le manda una señal a nuestro termostato que tenemos en el hipotálamo, para subir nuestra temperatura corporal por encima de 37,5º. Y es que está demostrado que a estos niveles térmicos, los virus o bacterias encuentran un ambiente hostil y dejan de reproducirse en nuestro interior hasta inactivarse y dejar de dar la lata.

Así que de entrada, tener unas décimas de fiebre es señal de que nuestro sistema inmunológico funciona y está intentando cortar la infección.

Como un síntoma más que es, habrá que tenerlo en cuenta y vigilar que la fiebre no sea altísima, que no haya forma de bajarla, que la persona que tenga fiebre esté especialmente decaída, le salgan algunas manchas en la piel o que continúe con fiebre más de 3 días. En estos casos, deberías consultar con una o un médico.

 

Si quieres profundizar más en el tema sobre si la fiebre es aliada o enemiga, en el blog ya hablamos sobre ello.

 

LO MEJOR ES CORTAR LO ANTES POSIBLE LOS VÓMITOS Y LAS DIARREAS

Yo siempre le digo a mis pacientes que esta idea no es la correcta ya que nuestro cuerpo es como un grifo. Si cerramos por arriba y por abajo nada más empezar, estamos perdiendo una vía para que nuestro cuerpo se depure y elimine lo que le está haciendo daño. Por eso tenemos que ser prudentes y tener algo de paciencia. Es cierto que los vómitos son más desagradables e incómodos que las diarreas, así que si se tienen ambas, una buena opción sería tomar algo para aliviar las nauseas y mientras seguir “limpiándonos” a través de las cacas diarreicas.

 

EL AQUARIUS ES LO MEJOR

Pues no! Que la publicidad no te engañe. Con el sudor perdemos líquidos pero sobre todo sodio. Con las diarreas o los vómitos perdemos líquido pero sobre todo potasio. Las bebidas isotónicas, inicialmente “inventadas” para deportistas (con un alto contenido en azúcares) por lo tanto no consiguen suplir las pérdidas de sales minerales e iones que perdemos en una gastroenteritis por lo que lejos de ayudar, empeoraría ya que al meter azúcares y sodio, estaríamos desequilibrando aún más el equilibrio osmótico interno, por lo que las paredes de nuestro intestino podrían absorber todavía menos y aumentaría aún más las diarreas.

 

Si quieres profundizar más en el tema sobre si porque las bebidas isotónicas no son buenas para las gastroenteritis, en el blog ya hablamos sobre ello.

 

EL SUERO, MEJOR EL CASERO

Los remedios caseros suelen ser válidos pero en ocasiones no lo mejor. Esto ocurre con el suero casero de toda la vida. En vómitos y diarreas, mejor comprar suero de rehidratación que venden en las farmacias ya que de esta manera nos aseguramos que la composición de sales, electrolitos e iones sea la correcta y la que mejor se ajusta a las pérdidas digestivas. Afortunadamente el mundo de los sueros ha mejorado mucho y ya puedes comprar el que mejor se adapte a tus gustos: en pastillas que se disuelven, en sobres para echar en agua, en tetabricks, de todos los sabores que puedas imaginar (naranja, limón, fresa, cola).

La clave durante una gastroenteritis será no deshidratarnos, así que mucho ojo a los síntomas que pueden ponernos en la pista: tener sueño, estar decaídos, mareados, hacer poco pipi o que cambie el color o incluso que los bebés lloren sin lágrimas.

 

Receta del suero tradicional:

INGREDIENTES NECESARIOS:

–              1 litro de agua

–              2 limones

–              Media cucharada de bicarbonato

–              Media cucharada de sal

–              2-3 cucharadas de azúcar

PASOS PARA SU ELABORACIÓN:

Hierve un litro de agua y añádele el jugo de 2 limones, media cucharada de bicarbonato, media cucharilla de sal y 2-3 cucharadas de azúcar

 

TOMA LECHE SIN LACTOSA, LA LACTOSA ES MALA

La naturaleza suele ser más sabia que nosotros. Vivimos en el mundo de los sin y los anti. Los antivacunas y los defensores de la gente sin lactosa. Es cierto que parecen que en los últimos años y debido quizás a los estilos de vida y la forma en la que se procesan ciertos alimentos, casos de intolerancias alimenticias como el gluten o a la lactosa han aumentado. Pero de entrada no tiene sentido que por tener una gastroenteritis, pasemos de una leche normal a tomar leche sin lactosa.

En principio la lactosa es necesaria y eso se explica porque la leche materna está cargadita de ella. La lactosa es un hidrato de carbono que necesitamos para obtener la energía para vivir. En el estómago, tenemos una enzima que se llama lactasa que separa a la lactosa en dos partes: la glucosa (fuente energética) y la galactosa que intervendrá en procesos como el desarrollo del sistema nervioso, la absorción del calcio o regular el tránsito intestinal.

Es cierto que durante una inflamación de las mucosas del aparato digestivo por una gastroenteritis, la lactasa puede dejar de funcionar correctamente por lo que la lactosa no podría separarse y se puede acumular dando pesadez y molestias digestivas. Así que lo mejor durante una gastroenteritis, será bajar el consumo de los productos lácteos más que decidir entre lactosa sí, lactosa no. El agua y el suero son mejores opciones para estar bien hidratados.

 

USA YOGURES BIEN CARGADITOS DE PROBIÓTICOS

Como el Aquarius, la publicidad nos ha embaucado para gastarnos un buen dinero en yogures con propiedades milagrosas. Me hace gracia porque algunas marcas presumen de ser las únicas que tienen una cepa específica de un probiótico…cepa que han inventado y patentados ellos, lo que explicaría el por qué son los únicos que tienen ese probiótico en su yogurt.

Yo no me volvería loco con los yogures pero si tuviera que recomendar, con los de sabores naturales no edulcorados sería más que suficiente.

 

Si quieres profundizar en el tema de los yogures y el mundo de la flora intestinal con los pre y probióticos, en el blog en su día ya hablamos sobre antibióticos y yogur.

 

PARA LOS NIÑOS, HAY QUE SEGUIR UNA DIETA ASTRINGENTE

La de toda la vida: el caldito de arroz, la zanahoria hervida, el pescado hervido, insípido a más no poder. No nos engañemos, no habrá manera de que un niño se coma esto, por lo que si sumamos que puede perder líquidos y encima no come porque no hay quién soporte el sabor de estas cosas, no tiene sentido que torturemos a nuestros niños con estos menús. Lo mejor será hidratar bien e ir dando pequeños traguitos de suero cada 10-15 minutos, pero tragos muy pequeños ya que si forzamos a buen seguro que aparecerán los vómitos. A medida que el niño va bebiendo, podemos probar sin prisa a alternar con algo de comida: por ejemplo un poco de pan con aceite o jamón cocido. Dar cosas que le gusten a nuestros hijos pero sin azúcares ni salsas, fritos ni productos precocinados.

 

Si quieres profundizar más en el tema de la dieta astringente, sobre todo a seguir para los adultos, en el blog ya hablamos sobre ella y expliqué los diferentes pasos que hay que ir día a día.

 

Pues nada, con esto creo que ya hemos desmontado algún bulo en salud que nunca bien mal. Te dejo un último enlace sobre consejos generales sobre la gastroenteritis que te pueden venir bien recordar por si estás encadenado al wáter y quieres sentirte mejor.

 

Hasta la próxima intervención en Espejo Público, me despido. Sean felices, disfruten del verano y si tienen cualquier achaque o duda sobre su salud y no quieren interrumpir sus vacaciones, les recuerdo que tengo consulta médica online y una oferta en la que por menos de 10 euros al mes puedes tener tarifa plana de consultas.

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