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El drama de la inmigración

Escrito el día 4 noviembre, 2020 por Juan Toral

Hace unas semanas, un hilo mío en Twitter (@juatorsan) se hizo viral. Cuando uno está en Redes Sociales, le hace cierta ilusión que alguna de las cosas que publica se compartan…pero este hilo me hizo especial «ilusión». Me hubiera gustado que no hubiera sido así y que no hubiera ocurrido, pero si al contar lo que me tocó vivir en la recepción de esa patera, he conseguido cambiar la opinión aunque sea de tan sólo una persona, me doy por satisfecho. Y es que sobre la inmigración, parece que todos tenemos la obligación de dar nuestro opinión, aunque muchos la vivan tan de lejos que ni la conocen en primera persona.

Comparto el hilo, el relato, las experiencias y varias entrevistas que dieron voz a esta desgarradora realidad.

«Esta madrugada me sacaron de la guardia para reforzar la recepción de un cayuco-patera, una experiencia de las que hacen daño en el alma y te hacen reflexionar sobre un debate del que todo el mundo opina le pille de cerca o de lejos, utilizando argumentos escuchados una y otra vez, que por repetitivos no tienen porque ser verdaderos.Cuatro maderas que se hacía llamar embarcación, en travesía por alta mar con pésimas condiciones de viaje durante 9 días: hacinados, sin comida, bebiendo agua de mar…Durante algo más de 4 horas, el hospitalito que descansa tranquilo en la foto se convirtió en un hospital de campaña: 4 inmigrantes muy malitos, sin captar tensión, con hipotermia franca, al borde del colapso. Uno de ellos acabó intubado, los otros consiguiendo estabilizarse. Los gritos de la desorientación de algunos que chocaban con el silencio atroz del resto, esas miradas perdidas llenas de miedo. Lesiones en el cuerpo jamás vistas: trozos de piel arrancados, úlceras que dejaban ver el hueso. Pero sobre todo, esas miradas de miedo, que una vez que ves, no puedes olvidar. Efectivamente, la inmigración es un problema de difícil solución. Pero criminalizar a la persona que huye en esas condiciones me parece de una bajeza moral: no vienen a quitarnos el trabajo, ni a aprovecharse de nuestra sanidad, ni a buscar una paga, ni en busca de que lo alojen durante días en un resort hasta su repartición. No dejan atrás a sus famiias por capricho, no juegan a la ruleta rusa de la patera por gusto. Muchos de los «negritos» que ridiculizamos, hablan muchos idiomas y tienen varias carreras; Canarias y España suele ser su entrada a Europa, pero luego quieren seguir viajando hasta países donde encuentren trabajo. Y han pagado un dineral para montarse en esa patera y tener la oportunidad de una vida «mejor» contrayendo una deuda de miles de euros que deberán ir pagando en los próximos años. Ahora que parece que tenemos derecho a opinar de todo, que hacemos nuestros argumentos que hemos escuchado y los repetimos como loros, ahora que en plena crisis atacamos cualquier factor externo como una amenaza que hay que eliminar…quizás esas personas antes de decir putos negros, hijos de puta, que se vayan a su país…tendrían que vivir en primera persona la cura de humildad que supone servicios como el de esta madrugada«

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