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Coma etílico, alcohol y Urgencias

Categoría: Enfermedades

Escrito el día 30-diciembre-2015 por Juan Toral

El alcohol es uno de los principales problemas en relación con el consumo de tóxicos, pero sin duda su importancia puede llegar a ser mayor en el caso de descubrirle los consumidores silentes que hacen del alcohol su estilo de vida. Y es que es la droga más aceptada socialmente si hablamos en un marco social, y la más antigua si lo hacemos en el cultural.

Está demostrado que su consumo abusivo se relaciona con la posibilidad de desarrollar enfermedades diversas que afectan diferentes órganos y sistemas. Es difícil saber con exactitud su impacto, pero se calcula que en España hay 2 millones de bebedores excesivos, lo que supone un 5% de la población, siendo el causante de un importante número de años potenciales de vida perdidos, gracias en parte a que somos el país de la Comunidad Europea con mayor accesibilidad con una media de un bar cada 169 habitantes.

La embriaguez es causante de un deterioro en el raciocinio, altera la capacidad en la toma de decisiones, el auto-control y el comportamiento. Cursa con una desinhibición de impulsos tan dispares como los agresivos o los sexuales, siendo un caldo de cultivo perfecto para que se produzcan agresiones, peleas o discusiones y una deterioro de la coordinación motora que puede originar accidentes y lesiones de considerable y funesta importancia.

Se define la intoxicación etílica como: “el estado de embriaguez derivado de los efectos del etanol sobre el organismo, que pueden revestir distintos niveles de gravedad (inclusive la muerte)”. Según el DSM IV deben convivir una serie de factores para considerarse tal:

–       ingestión reciente de alcohol

–       efectos de desadaptación conductual.

–       al menos uno de los siguientes signos fisiológicos: lenguaje farfullante, incoordinación, marcha inestable, nistagmo, rubefacción facial

–       al menos uno de los siguientes signos psicológicos: cambio del estado de ánimo, irritabilidad, locuacidad o deterioro de la capacidad de atención

–       Que ocurra lo anterior sin ningún otro trastorno mental o físico que lo justifique.

Existe una inhibición progresiva de las funciones del Sistema Nervioso Central a medida que aumentamos el alcohol en nuestro organismo, debido al freno cortical que se produce que va progresando hacia regiones subcorticales y troncoencefálicas que pueden derivar hasta el coma o muerte por parada cardiorespiratoria.

En función de la cantidad de alcohol ingerida (gramos de ingesta) se podrían distinguir dos grandes grupos:

–       0,5-1 g/l: fetor, rubor facial, desinhibición, mareo, nauseas y vómitos

–       1-2 g/l: agitación, sensación más acusada de mareos, malestar generalizado, trastornos conductuales que van en aumento con discurso incoherente, incoordinación motora, depresión del SNC (bradipsiquia, somnolencia, obnubilación, estupor)

–       2-3 g/l: letargia, coma. Riesgo de vómitos y broncoaspiración

–       4 g/l: somnolencia, estupor, coma

–       >5 g/l: rango potencialmente letal. Coma profundo, riesgo de apnea, parada cardio-respiratoria y muerte.

DIAGNÓSTICO

Ante un caso de coma intoxicación etílica se debe realizar una exploración física completa, con una exhaustiva exploración neurológica. Es necesario la medición de las constantes básicas: TA, Tª, SatO2, glucemia y frecuencias respiratoria y cardiaca. En los casos de intoxicación grave, habría que profundizar y realizar  analítica completa con hemograma, bioquímica y gasometría, EKG para valorar posible existencia de arritmias, Rx tórax para descartar broncoaspiración y niveles de etanol en sangre para confirmar la sospecha diagnóstica. En caso de duda, estaría indicado TAC craneal si hubiera existido traumatismo craneoencefálico o si existiera focalidad neurológica  tras permanecer 3-6 horas en observación con el tratamiento.

TRATAMIENTO

Se distinguirán dos líneas en función de la gravedad de los casos

En los casos leves será suficiente con realizar una monitorización de ctes y vigilancia neurológica periódica, intentar evitar posibles traumatismo del intoxicado por lo que es conveniente contenerlos, evitar que se produzca hipotermia o hipoglucemia, recomendándose suero glucosado al 5% con un IBP y tiamina IM. En caso de vómitos, tendría que administrarse un antiemético.

Para los casos graves, la secuencia de actuación es algo más metódica y detallada:

–       Monitorización y vigilancia neurológica estrecha y periódica. Vigilar vía aérea

–       Evitar traumatismos secundarios: contención, cama con barandillas…

–       Evitar hipotermia

–       Canalizar vía periférica venosa

–       Suero Glucosado al 5%. Tiamina i.m previamente en alcoholismo crónico

–       Descartar TCE

–       Investigar sobre posible toxicoinfección con otros tóxicos. En caso de tener dudas, se puede emplear los antídotos más comunes (Naloxona y Flumazenil para ver respuesta en caso de depresiones importantes del SNC)

Además, también tendríamos que tratar en caso de que se produzcan una serie de síntomas que suelen ir asociados al consumo abusivo del alcohol, entre los que destacarían:

–       Agitación psicomotriz: administrar benzodiacepina de acción rápida, mientras se registra la saturación y se aplica plan de contención. Serían buenos fármacos para este fin:

BZD: Diazepam 10 mg i.m/h hasta el cese

Neurolépticos: 2,5 mg Haloperidol

Tiaprida  100-200  i.m o i.v

–       Crisis convulsivas: no deben tratarse con fármacos anticomiciales, sino con benzodiacepinas

–       Alcoholismo crónico: antes del suero glucosado habría que administrar B1 100 mg/i.m (Tiamina), para prevenir una grave complicación como sería la encefalopatía de Wernicke.

–       En casos >5 g/l, se puede plantear incluso la hemodiálisis para eliminar el etanol, sobre todo en pacientes graves con mala tolerancia y aquellos con enfermedad hepática de base, ya que es este órgano el que se encarga de depurar el etanol.

No hay que subestimar la importancia del coma etílico ya que es una urgencia vital que puede ser mortal. Es imprescindible comprobar la vía aérea y asegurarnos de que el paciente respira. La posición lateral de seguridad es la ideal para evitar una posible aspiración. En caso de depresión respiratoria o mala evolución, se precisa la intubación.

Son especialmente susceptibles de mala evolución y posible necesidad incluso por UCI aquellos pacientes en coma con un Glasgow < 8 puntos, los de etanolemia potencialmente letal >5 g/l o las intoxicaciones en niños que no evolucionen bien.

Dentro del abordaje inicial de esta patología, hay que tener en cuenta posibles errores terapéuticos que se pueden cometer, como sería realizar un lavado gástrico, administrar carbón activado, o Vitamina B6, forzar diuresis (los riñones no intervienen en el metabolismo del alcohol) o administrar flumazenilo o naloxona si no se sospecha otro consumo de tóxicos.

En la moderación y el autocontrol está la frontera del disfrute o el maltrago. Como casi siempre en esta vida, prevenir es el mejor remedio. Por un empleo del alcohol con moderación y sentido común, ¡salud!

BIBLIOGRAFÍA

Guía de buena práctica clínica en Uso y abuso del alcohol. Atención Primaria de Calidad. OMC

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