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Enfermedades bucales e irrigadores

Categoría: Te Interesa

Escrito el día 03-abril-2020 por Juan Toral

Si alguna vez te preguntan mientras juegas al Trivial por la parte del cuerpo donde hay mayor concentración de gérmenes, presta atención porque quizás te sorprenda la respuesta: la boca. Y es que aunque lo fácil es pensar que puede ser el ano la zona más expuesta a estas bacterias por aquello del contenido defecatorio, es la boca donde más bacterias hay. Se han identificado hasta 615 tipos diferentes de patógenos, que pueden estar en la boca, la lengua o la garganta. Muchas de ellas forman parte del ecosistema normal de la zona, pero si la proporción se descompensa o proliferan más de lo normal, pueden producirse numerosas enfermedades bucales. Una buena higiene es clave para intentar salvaguardar la salud de algo tan importante como la boca, encargada de misiones básicas como reírnos, alimentarnos y comunicarnos.

¿Por qué es importante lavarse muy bien los dientes?

Hay personas que pueden limitarse a una simple cuestión “estética” para intentar mejorar su aliento. Cuando comemos, muchas de las bacterias de nuestra boca se descomponen al entrar en contacto con el alimento, desencadenando olores indeseados.

El cepillado de dientes evita también dolorosas visitas en forma de caries.

Pero la higiene bucal es clave para eliminar la placa bacteriana que amenaza con romper el equilibrio existente en nuestra cavidad oral. No consiste solo en lavarse los dientes después de las comidas, sino la forma y la técnica con la que lo hagamos.

La higiene bucal es muy importante para nuestro bienestar y evitará problemas a la larga que pueden degenerar en enfermedades molestas. Y para una buena higiene de la cavidad oral, cada vez tenemos más herramientas en forma de aliados: a los tradicionales métodos del cepillado manual o el hilo dental, se sumó el cepillo eléctrico y últimamente se añaden los irrigadores bucales.

Los irrigadores son aparatos cuyo funcionamiento se realiza con la expulsión de un chorro a presión y pulsátil de agua, muy útil para eliminar restos de comida y la placa bacteriana que queda entre los espacios diminutos que hay entre los dientes, consiguiéndose mejores resultados que con el cepillado ya sea el manual o el electrónico.

Este tipo de dispositivo es especialmente útil en personas que tienen implantes, coronas y/u ortodoncias, ya que con este tipo de mecanismo se llega a zonas donde no se llega con las formas tradicionales de lavado con las que sólo conseguimos eliminar el 60% de la placa bacteriana.

Existen muchos modelos, y para elegir el que mejor se ajuste a nuestras necesidades, es aconsejable leer antes información sobre estos aparatos, como por ejemplo esta comparativa de irrigadores dentales, ya que en función de aspectos como el tamaño, si es portátil o de sobremesa, el precio, la potencia del chorro ó el tipo de cabezal, puede convenir un modelo u otro.

El uso de los irrigadores no sustituye al cepillado tradicional ya que es un complemento al llegar a zonas donde el cepillo no llega. Pero no lo sustituye, por lo que previamente al empleo del irrigador, es necesario lavarnos primero los dientes (ya sea con cepillo o con hilo dental) para que esta técnica sea todo lo efectiva que tiene que ser.

Pero la misión de los irrigadores no es simplemente eliminar restos de comida o placa bacteriana sino que también podemos masajear nuestras encías (cosa aconsejable para situaciones en las que tengamos predisposición al sangrado), y además, podemos añadir colutorios que potencian la eliminación de esta placa bacteriana.

En definitiva, los irrigadores son un complemento ideal, que están muy indicados en personas con problemas bucales, como por ejemplo pacientes que sufren la molesta periodontitis

Los aparatos de irrigación bucal son muy sencillos de utilizar y, además de proporcionar una mejor limpieza oral, tiene otras ventajas añadidas, como la posibilidad de masajear las encías y reducir así un eventual sangrado, como añadir al gua distintas soluciones y colutorios que potencian la eliminación de las bacterias orales. Esto es especialmente relevante en personas que padecen periodontitis, que sería una inflamación crónica de las encías (gingivitis) que termina afectando al periodonto que sería el material que conforman los tejidos, ligamentos que conforman el interior profundo de las encías. Si la periodontitis no se trata, se termina convirtiendo en un problema de salud que puede provocar, sin ir más lejos, la pérdida de nuestra dentadura.

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