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Vacunarse contra la ignorancia

Categoría: Reflexiones

Escrito el día 10-octubre-2017 por Juan Toral

Últimamente, por desgracia, cada pocos días se puede leer algún titular que pone en duda la eficacia de las vacunas. Y es que como si de una campaña orquestada se tratase, la voz de los disidentes cada vez se escucha más alto, aunque eso no implique más argumentos en su alegato.

Intentar hacer bien tu trabajo y defender los ideales que en su día estudiaste y que luego has ido confirmando a lo largo de tu carrera profesional, lejos de obtener el reconocimiento merecido puede convertirte en el centro de la diana. Sino que se lo pregunten a Lucía Galán, pediatra de profesión, más conocida en el mundo virtual por @luciapediatra o “Lucía, mi pediatra”. No la conozco personalmente salvo por haber cruzado alguna intervención de 140 caracteres por redes sociales.

Este post no pretende ser una defensa sobre el buen hacer de la pediatra (que también) sino un artículo que sirva de vacuna para las voces de los pseudoentendidos que proclaman sin argumento alguno pero gritando que las vacunas son malas, que la industria farmacéutica está detrás del interés de los médicos y que en definitiva somos o bien unos títeres o bien unos ladrones de guante de látex que intentamos maquillar nuestro sueldo o nuestro ego anunciando a los cuatro vientos que hay que vacunarse para evitar lamentos.

Y es que últimamente lo anti parece estar de moda. Generalizar se ha convertido en deporte nacional y parece que el turno ha llegado a los médicos que según dicen tememos ver como nuestro reinado se tambalea. Por eso criticamos pseudociencias sin evidencia como la homeopatía y defendemos hasta la saciedad los riesgos que conlleva entregar nuestra salud al azar pagado a precio de oro que es el agua no bendita de la homeopatía, al igual que defendemos el valor diferencial de las vacunas, uno de los grandes avances de la medicina moderna que no solo ha contribuido enormemente a mejorar las tasas de supervivencia, sino que ha servido para que la calidad de vida de las personas suba muchos enteros ya que ha conseguido erradicar muchas patologías hasta hace unos años o bien mortales o que dejaban una serie de secuelas en las personas que las condenaban en vida.

No se si antes era diferente, pero yo que me considero un médico moderno (promoción 2009-2013) puedo asegurar que no existen intereses comerciales en la prescripción de las vacunas. Las teorías conspiratorias no son más que eso, teorías enlazadas con mentiras que intentan simular ser una realidad. Los laboratorios ni nos pagan chalets, ni coches, ni viajes al Caribe…de hecho desde hace más de un año por no dar ni dan bolígrafos porque la ley (y con buen criterio) se lo impide.

Pero parece que es “cool” buscar el lado oscuro de las cosas. Así un presentador de TV que comenzó entrevistando a los personajes más peculiares de nuestro país se aventura ahora a dar lecciones de ciencia con unos argumentos conspirativos tan estériles y vacíos como que las vacunas causan autismo, o que están fabricadas con mercurio que intoxica el cerebro de nuestros pequeños. Dicen que la ignorancia es atrevida y es que cuando uno opina sin ser un experto sobre el tema corre el riesgo de quedar en evidencia.

Se me erizan los folículos pilosos cada vez que leo por Internet y en RRSS cómo hay gente que se suma a la moda de los antivacunas con “argumentos” que no son más que bulos repetidos como papagayos de que las vacunas son malas y que no hay que vacunar a nuestros hijos. Pero es que luego me encuentro con titulares que anuncian el rebrote de enfermedades ya pasadas, o epidemias escolares, o secuelas en forma de patologías que ya estaban vencidas que me veo obligado a escribir estas palabras para pedir POR FAVOR que no contribuyas a difundir este bulo.

Las vacunas son BUENAS y considero que los padres antivacunas no solo atentan contra la salud de sus hijos sino que son un peligro público ya que están siendo no sólo un foco de ignorancia y osadía, sino un riesgo para la salud de los demás.

Por desgracia lo estamos comprobando en nuestro país en estos oscuros y tristes días donde la política se ha radicalizado y amenaza con romperse donde solo parece haber buenos o malos. Lo que más me sorprende de los antivacunas es que se atreven en redes sociales a insultar a quien con buen criterio ha gastado parte de su formación y su día a día en transmitir la necesidad de que vacunar a los más pequeños salva vidas, a los que no les piden argumentos sino que les insultan y atacan exigiendo respuestas que luego no escuchan.

Me gustaría terminar este post con una reflexión que compartió hace unas semanas la Dra. Cristina Lorenzo, antigua compañera mía  en Las Palmas de Gran Canaria que se ha ido a Mek´l-Shewa, en Etiopía, con la maleta vacía, el fonendo al cuello pero cargada de buena voluntad para ayudar a las personas de esas olvidadas tierras. Sus palabras deberían hacernos reflexionar a todos, y es que es fácil opinar mirándonos al ombligo:

 

“Oromia, región de Etiopía que se caracteriza por su pobreza. Su población, la mayoría analfabeta se dedica a la ganadería. No tienen alcantarillado ni agua corriente, y la mortalidad infantil en menores de 5 años es del 20%. Y sin embargo siempre tienen una sonrisa.

En estos 15 días me ha dado tiempo a reflexionar. He tenido que cambiar mi libro de cabecera por “Principles of Medicine in Africa”, ya que aquí nuestras guías no sirven, hace mucho que se erradicaron algunas de sus enfermedades gracias a la higiene y a las vacunas… Un niño vacunado aquí es casi un milagro. Y mientras tanto, en el primer mundo están los antivacunas. Quizás deberían pasarse por aquí unos días. Ver enfermedades tan crueles y dolorosas como el tétanos neonatal. Te desgarra el alma. Ver como una personita de 2 semanas y 3 kilos de peso lucha por respirar… Siendo totalmente evitable. Y la mortalidad es del 70%. Aquí hay una tolerancia elevada a la muerte de un niño, pero las lágrimas y el llanto de la madre que ha perdido a su hijo…igualmente dolorosas. Que sea común no quita que no duela. Y en estas dos semanas ya van demasiados.”

La verdadera epidemia son las pseudociencias”

Para ampliar en argumentos a favor de las vacunas recomiendo el Post Lucía, mi pediatra http://www.luciamipediatra.com/javier-cardenas-vacunas/

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